martes, 14 de febrero de 2017

Un ambiente saludable en su casa, la clave está en el aire y en el suelo



Hay ambientes que nos “roban” la energía. Otros nos aportan vitalidad. La calidad del aire del interior de la casa desempeña un papel importante en el nivel de energía a través de agentes tan invisibles como los iones suspendidos en el aire, la temperatura, la humedad o la electricidad ambiental.

Durante el día, la carga eléctrica natural del aire determina la vitalidad del organismo. El aire contiene infinidad de sustancias nocivas que afectan y estresan los sistemas biológicos, señala la experta en bioconstrucción y toxicidad, Elisabet Silvestre.

Por eso, remarca la especialista, hay que evitar los ambientadores sintéticos, los detergentes y limpiadores con componentes tóxicos y los malos humos, todos ellos sustancias que debilitan el organismo. Si, además de una ventilación deficiente, se abusa de la calefacción, el resultado será la sensación de estar más cansado. Está comprobado que una temperatura más fresca (que no supere los 22º C) aporta más confort térmico vigoriza el cuerpo y sube el ánimo.

Tocar el suelo con los pies permite descargar la tensión acumulada durante el día y el exceso de electricidad estática. Andar descalzo en casa, o con calcetines de tejidos naturales, contribuye a experimentar el efecto regenerador del contacto con la tierra. De noche hay que utilizar luces tenues y cálidas, así el cerebro pasa más fácilmente a la fase de descanso.

Cenar dos horas antes de acostarse ayuda a levantarse con más vitalidad. Dormir en un ambiente templado vigoriza y sube las defensas. Y no hay que olvidar la alimentación. Los minerales –como el calcio, el sodio o el potasio– actúan como electrolitos que, al disolverse en el agua, se separan en iones positivos y negativos. Si nuestro organismo no puede realizar ese intercambio de iones, los sistemas nervioso y muscular no funcionan y nos sentimos cansados. La clave es comer verduras y frutas frescas; su aporte de minerales nos ayudará a recargar nuestras “pilas”. Por último, la experta recomienda evitar en lo posible el estrés, que desequilibra el sistema nervioso y agota las defensas. Una vida relajada es siempre sinónimo de más energía.

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